Mi bebé viene de nalgas

Nuestra hija acaba de cumplir los 9 meses. Ésto nos ha hecho pensar en los nueve meses del embarazo y en como los vivimos. Y es que Mofletes se pasó la mayor parte del embarazo de nalgas.

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Aunque en un principio no le dimos importancia al tema, e incluso nos hacía cierta gracia saber que estaba en posición podálica, al pasar el ecuador del embarazo pensar en un parto de nalgas o en una cesárea nos producía cierta preocupación.

Lo cierto es que el ginecólogo no le dio mucha importancia a la posición del feto, puesto que los bebés suelen moverse y cambiar de posición continuamente.  Pero en cada revisión nos decía que Mofletes estaba sentada. Veíamos que movía brazos, piernas y cabeza, a veces estaba de espaldas y a veces de cara, pero siempre sentada.

Al llegar a la semana 28-30 fue cuando empezamos a preocuparnos. Manifestamos nuestra preocupación al ginecólogo, quien nos dijo que no pensáramos mucho en el tema, ya que lo más probable era que el bebé se girara en algún momento. Nos dijo que confiaramos en que así sería y que en todo caso, si en la semanas 32-33 no se había girado, entonces empezaríamos a hablar del tema.

Aunque confiábamos plenamente en nuestro ginecólogo, como padres curiosos, y primerizos, queríamos saber si había alguna posibilidad de ayudar de alguna forma al bebé a ponerse en posición cefálica (hacia abajo). Investigamos un poco sobre el tema, y después de leer artículos, preguntar a la matrona, y hablar con madres que habían pasado por la misma situación, entendimos que podíamos intentar algunas técnicas, pero nada nos aseguraba que Mofletes se acabara girando.

La versión cefálica externa es el único procedimiento médico, con una base científica, sobre el que hay estudios, y por lo tanto estadísticas de éxito y protocolo de actuación. Se trata de girar el feto a través de una manipulación externa de este: un médico palpa el vientre de la madre hasta localizar la cabeza y el culete del bebé. Ejerce un poco de presión sobre el bebé, de manera que poco a poco lo hace rotar 180º, hasta que el feto está en posición cefálica. No es un procedimiento fácil, no hay muchos médicos que lo lleven a cabo y no todas las mujeres embarazadas pueden someterse a él, puesto que puede conllevar ciertos riesgos. Para minimizar estos riesgos hay que tener en cuenta varios factores antes del procedimiento; algunos de estos factores son la cantidad de líquido amniótico, donde está colocada la placenta, el tamaño del bebé y el de la pelvis de la madre, la forma de la pelvis de la madre, el desarrollo del embarazo, el estado de salud de la madre y del feto. La versión cefálica se lleva a cabo cuando el embarazo se considera a término (37 semanas) ya que este procedimiento puede provocar el inicio del trabajo de parto, y no se suele realizar más allá de la semana 38, sobre todo porque el feto ya no suele tener suficiente espacio en el útero para hacer un cambio de posición de 180º.

La técnica de la moxibustión o moxa es una tratamiento de la medicina tradicional china. Con esta técnica se estimula un punto en concreto del cuerpo (un punto en el dedo meñique del pie) aplicando calor con un puro de moxa. Esta técnica se suele empezar a aplicar sobre la semana 34 de gestación, y es necesario realizarlo una vez al día durante 5 días consecutivos. Hay que comprovar si el feto ha cambiado de posición, y en caso negativo, hay que esperar 4 o 5 días antes de volver la aplicar el tratamiento 5 días consecutivos más. Está comprovado científicamente que este tratamiento augmenta la movilidad del feto, aunque esto no significa que el feto se vaya a colocar en posición cefálica con seguridad. Los estudios científicos también han demostrado que esta técnica no conlleva ningún riesgo ni para la madre ni para el feto.

La matrona del curso de preparación al parto nos recomendó un par de estiramientos para relajar los músculos abdominales y del suelo pélvico.  Eran unos estiramientos sencillos, pero para aumentar las probabilidades de éxito decidimos ir a clases de yoga. Relajar la musculatura ayuda a que el bebé tenga más facilidad de movimiento en el útero.

Otras recomendaciones menos científicas son caminar a cuatro patas un rato todos los días, poner música cerca del canal de parto para que el feto al oírla tenga curiosidad y haga movimientos para poder oírla mejor y hablar con el bebé y decirle que sería conveniente que se girara para que todo vaya bien el día de su nacimiento.

Estamos casi seguros de que en nuestro caso fueron los estiramiento y el yoga lo que ayudó a Mofletes a que pudiera girarse y colocarse en posición cefálica. Fue después de la primera clase de yoga. La clase había sido por la mañana, y al cabo de un par de horas tuve que echarme a dormir un rato, noté bastante movimiento fetal y yo estaba realmente muy cansada. En ese momento no sabía que Mofletes se había girado, lo supe en la revisión del día siguiente. Estábamos en la semana 33 de embarazo.

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